Conmebol vs Femexfut
Son los minutos finales del encuentro, un partido alejado del “caos” que se vive en México. Tratando de dejar a un lado a la ya famosa influenza porcina, los jugadores mexicanos corren de un lado a otro tratando de encontrar el gol que les dé el triunfo contra sus rivales chilenos. En la cancha, Chivas de Guadalajara y el Everton de Chile.

Posteriormente, y en un caso reprobable, el jugador Héctor Reynoso de las Chivas, escupió y simuló “sonarse” la nariz en la cara del jugador del equipo de Viña del Mar, Sebastián Penoco. Éste, además de los problemas subsecuentes debido a la indisposición de los equipos sudamericanos por jugar partidos en México, fueron los detonantes para la posterior ruptura diplomática entre la Conmebol (Confederación Sudamericana de Fútbol) y la Femexfut (Federación Mexicana de Fútbol), suspendiendo así la participación de equipos mexicanos en torneos de los paises sureños.
Mucho se habló de si en verdad era la acción correcta, de si se anticiparon o del quién necesita a quién. A nivel personal, y después de analizar el contexto que rodea a esta situación, creo que en definitiva México necesita a Sudamérica.
Si bien nuestros vecinos del sur tienen gran impacto en cuanto a exportación de jugadores y hoy en dia nuestro fútbol se encuentra plagado de ellos, sus principales mercados suelen ser los europeos, por lo que muchos creerían que al cerrar negociaciones y participaciones ellos recapacitarían sobre su postura.
La realidad futbolística es otra. Por una parte México cuenta con su mejor generación futbolística, o al menos eso es lo que se decía, muchos jugadores participan en Europa, he ahí a Márquez, Guardado, “El salcita” Salcido e incluso la llamada perla blaugrana: Giovanni Dos Santos. Hoy en día a excepción de Márquez y Guardado que deslumbran en sus equipos españoles, los demás simplemente no han aguantado el ritmo y algunos incluso han optado por “regresar” a nuestro país como lo hiciera Omar Bravo o Francisco “El Kikín” Fonseca.
Por la otra, por citar a un país: Argentina cuenta entre sus filas “europeas” con un Lionel Messi, Sergio Agüero, Carlos Tévez, Javier Mascherano y Javier Zanneti, que juntos forman probablemente a la selección futbolística más competitiva después de la arrolladora España.
Brasil: tiene a Ronaldinho, Kaká, Robinho, Adriano, Ze Roberto, Lucio, Dani Alves y muchos más, siguiendo así la tradición Brasileira por exportar a los grandes cracks del fútbol.
Una diferencia abrumadora en cuanto a individualidades. Pero en lo colectivo y en cuanto a sistema, hay mucha diferencia también. En Argentina los gigantes Boca Juniors y River Plate llegan a competir con algún equipo que sorprende a lo largo de toda una temporada. En Brasil el panorama es muy similar.

¿Y en México? En México contamos con un sistema de fútbol que aplaude a la mediocridad, que permite a un equipo que termina en el 12avo lugar (Jaguares de Chiapas) competir por el trofeo de campeones. Que brinda la posibilidad de que, un equipo que tres semanas antes de que terminara el torneo estaba por descender (Indios de Cd. Juárez y Camoteros del Puebla), se encuentren en semifinales luchando por el título elimininando incluso al equipo que acabó el torneo en primer lugar. Que al mismo tiempo se preocupe únicamente por obtener ganancias financieras sobre el bienestar de nuestro fútbol.
Es un llamado a gritos para nuestros federativos, solicitándoles que hagan algo por nuestro deporte “nacional”, que permitan el crecimiento de los equipos con un torneo largo, que permitan a nuestros jugadores fogearse jugando con rivales de alto nivel y que asimismo, medíen y negocien mejores condiciones para nuestros equipos y jugadores pero sin tomar medidas drásticas que sólo afectan en lugar de beneficiar.
Un saludo.
Joey House