La Música en tiempos de cólera

Posted on 18 marzo 2015 por

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Después de una gran pausa, parece que este blog retomaevolution-of-music su segundo aire y espero sea por mucho tiempo más que en su primera fase.

Aspiro a que encuentren esta sección sensiblemente renovada y diferente, pero apasionante como siempre. Me encantaría que nuevamente leernos se convierta en un must para sus ojos y sentidos, porque es aquí y ahora, donde da inicio el retorno del mismo cast, más ambicioso que nunca.

Ahora bien, vayamos a lo nuestro… La música.

Si de estas seis letras repletas de notas y líricas he de hablarles en este 2015, puedo decirles que los tiempos han cambiado tanto como nosotros. La música a mi parecer, pasa por un momento en el que es justo preguntarse su valor. ¿Por qué?  Lastimosamente se ha convertido en un “producto” de la canasta básica que al mismo tiempo pareciera desechable, lo que me hace cuestionarme sobre su estatus.

Si me remonto varias décadas atrás, la balanza se inclinaría más hacia el NO. Demos rápidamente un viaje en el tiempo y recordemos lo grato que era conseguir el vinil de la banda que te retorcía la imaginación en sus acordes, la magia de reunirse simplemente a escuchar de A a B, un material discográfico.

Ya hablando de mis tiempos, escuchar un casette una y otra vez en el walkman hasta aprenderte todo. Después, comprar un CD no solo tenía un valor monetario, recuerdo que teníamos una apreciación absoluta del contenido completo de esa cajita: la portada, hacer un detenido análisis del booklet  – las fotos,  la emoción de descubrir si las letras venían escritas- cuidar que no se rayara el disco..

Hoy, la era digital nos ha hecho un favor acercándonos a ella, pero también ha caminado en su contra al hacerla tan vulnerable, tan fácil de obtener, de stremear o hasta de “robar”, que hemos dejado de admirarla con la fascinación con que solíamos hacerlo.  Y es que, sé que la edad me hace entrar a cierto estado de conciencia  de donde provienen estas palabras, pero… ¿no añoran esa vieja sensación de tener un disco en sus manos sin haberlo escuchado antes? Yo sí.

Más allá de esa transición para portarla y de las artimañas para conseguirla,  me di cuenta en este Vive Latino 2015 que incluso la emoción, la realización de ver a una banda en vivo también está visiblemente perdida. No quiero aludirlo todo al discurso de ¨las nuevas generaciones¨, pero debo confesarles mi desaliento y hasta cierto punto ‘rabia’, por tener que haber visto a una de mis bandas favoritas (Interpol) entre teenagers bebidos, enfadosos y herméticos.

Sé que suena un tanto agresivo, pero fue un momento de desagrado que trascendió a mi gusto por la banda; tuve un momento de enojo por la contrariedad de las circunstancias.

Me parece lógico que si vas a VER a una banda en vivo, tratas de llegar lo más cerca posible, quieres cantarlos, quieres analizarlos, quieres saberlos incluso sabiendo solo una canción. Pues mi entorno no. Esperó y llegado el momento solo dictaron algunas sílabas líricas mientras que el resto del tiempo platicaron, se emborracharon y balbucearon.

Me sentí mas oldie que nunca al ser la única que cantaba ese extraordinario setlist  peor aún, me sentí como la única que realmente estaba conectando con lo que escuchaba. Sé que muuucha gente más coreó y los percibió en un entorno diferente, pero ese momento me dio pauta a estudiar el comportamiento de los presentes en las subsecuentes presentaciones.

El resultado no varió mucho. En conclusión, creo que la música, se ha convertido en un medio facilitador de momentos y emociones esporádicas. Probablemente los existencialistas, los que lloramos con la música que nos enchina la piel estamos quedando un poco en el pasado o, simplemente estamos cambiando de perspectiva y esta vez el rincón se ve más iluminado.

Supongo cada generación pasa por este mismo momento de duelo. No sé, ¿tú cómo te sientes al respecto?

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